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18-25 ENERO : SEMANA POR LA UNIDAD DE LOS
CRISTIANOS |
El dialogo ecumenico, encontró su expresión viva y
verdadera en la misa en comunión con la experiencia espiritual y de la
vida interior. «28 La mujer dejó su cántaro y se fue al pueblo a decir a la gente: 29–Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será este el Mesías? ».(Juan 4, 28-29)
Vivir “en cristo” significa:
Nuestra existencia es el fruto de una ″circulacion
de amor″, donde el don que el Padre nos dios con su hijo es el don que
gratuitamente el hijo hace, da su vida, engendrar en nosotros la presencia
vivificante del espiritu Santo. Es el amor para el origen de nuestra vida.
La celebración de la Divina liturgia, es antes que
nada una invitación a experimentar la alegría y la belleza de el reino a
venir. Los cantos, los iconos, las velas, los inciensos, nos predisponen
en todas nuestras facultades a participar en la alegría de la belleza del
reencuentro con Dios.
Nuestra
existencia se explica a partir de una mirada que es puesta sobre nosotros.
"29 Después bajó Moisés del monte Sinaí llevando las dos tablas de la ley; pero al bajar del monte no se dio cuenta de que su cara resplandecía por haber hablado con el Señor33 Cuando acabó de hablar con ellos, se puso un velo sobre la cara. 34 Cuando Moisés se presentaba ante el Señor para hablar con él, se quitaba el velo y se quedaba así hasta que salía. Entonces comunicaba a los israelitas las órdenes que había recibido del Señor. 35 Los israelitas veían que la cara de Moisés resplandecía, y él volvía a ponerse el velo sobre la cara y se lo dejaba puesto hasta que entraba a hablar de nuevo con el Señor[5]
Nuestra fe nos revela que nosotros existimos porque una mirada de amor es continuamente puesta sobre nosotros. Si Dios voltea su vista de nosotros, el nos quita también la existencia. Como ya alguien ya lo ha remarcado en el famoso “ cogito ergo sum “ (pienso liego existo) de Descartes encuentra su expresión mas completa en el « cogitor ergo sum » (yo pensé cuando yo existí).
Tener la mirada de Cristo, o mejor dicho aceptar el dejarse ver por el, significa como lo señala bien la traducción ortodoxa, el dejarse transfigurar por la luz de la resurrección.
Notes [1] « La douloureuse joie. Aperçus sur la prière personnelle de l’Orient Chrétien ». SPIRITUALITE ORIENTALE, n. 14. ABBAYE DE LA BELLEFONTAINE, p.7 [2] O. CLEMENT, Prolégomènes, « La douloureuse joie. Aperçus sur la prière personnelle de l’Orient Chrétien ». SPIRITUALITE ORIENTALE, n. 14. ABBAYE DE LA BELLEFONTAINE, pp15-16 [3] O. CLEMENT, Prolégomènes, « La douloureuse joie. Aperçus sur la prière personnelle de l’Orient Chrétien ». SPIRITUALITE ORIENTALE, n. 14. ABBAYE DE LA BELLEFONTAINE, p. 18 [4] O. CLEMENT, Prolégomènes, « La douloureuse joie. Aperçus sur la prière personnelle de l’Orient Chrétien ». SPIRITUALITE ORIENTALE, n. 14. ABBAYE DE LA BELLEFONTAINE, p. 19 [5] Ex. 34,29.33-35 [6] J. GUITTON, “Dieu et la science”, GRASSET, Paris, 1991, p. 127 [7] E. D’ALZON, Ecrits Spirituels, pp.1230-1231
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