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Queridos hermanos y
hermanas,
La sesión internacional de Plovdiv, sobre la Misión de Oriente de la Asunción, ha concluido. Me atrevo a creer que todos hemos encontrado en ella interés, interpelación y aliento.
Podemos dar gracias a Dios por estos días que hemos vivido juntos, bajo la mirada de los iconos, en la antecámara de la liturgia celeste. No hay duda de que el Espíritu Santo estaba allí actuando, en particular por el excelente clima de concordia fraterna y de comunión entre todos que Él mismo creó y mantuvo durante aquellas tres semanas.
Gracias, de todo corazón, a cada uno y cada una de los participantes que vinisteis de las cuatro esquinas del mundo. Habéis podido recoger una miel que os esmeraréis por compartir una vez que estéis de regreso en casa. Vuestra apertura, vuestro interés, vuestra oración contribuyeron poderosamente al éxito de nuestro encuentro.
Gracias una vez más a todos vosotros, los ponentes, por el tiempo y la energía que dedicasteis a esta sesión. Habéis logrado comunicarnos vuestro saber, puesta experiencia, y también vuestra pasión y vuestra fe. Gracias a vosotros, el Oriente se ha hecho es ahora más cercano a nuestros ojos y la Misión de Oriente es ahora más querida en nuestros corazones.
Gracias, de manera muy particular, a vosotros, hermanos y hermanas de la comunidad de los Asuncionistas y de la comunidad de las Oblatas de Plovdiv. Esta sesión ha supuesto para todos vosotros una sobrecarga de trabajo muy considerable. Lo asumisteis con excelente ánimo y eficacia y, sobre todo, con un magnífico espíritu de acogida y de generosidad fraterna.
Gracias finalmente a todos aquellos, hermanos, hermanas, laicos, empleados… que, día tras día, estuvieron a nuestro servicio. No nos faltó nada, y nos sentimos incluso muy colmados.
La sesión ha terminado, pero la Misión de Oriente continúa. Es más, recobra nuevo vigor. Con vuestra contribución, esta Misión – bien comprendida desde ahora como una misión de toda la Congregación – seguirá desarrollándose y caminando hacia su objetivo, la Unidad. Un objetivo por el cual trabajamos a través de distintas mediaciones, en particular el diálogo ecuménico y el servicio a las Iglesias de los países donde estamos presentes.
Varios acontecimientos tuvieron lugar durante la sesión. Algunos del ámbito de toda la Iglesia, otros de interés sólo para la Asunción. Yo quiero ver en ellos otros tantos “guiños del Señor” que pueden estimularnos, porque son todos de buen augurio para el porvenir de la Misión de Oriente y para el ecumenismo: el nombramiento de Mons. Pezzi, como arzobispo católico de Moscú, sucediendo a Mons. Kondrucziewicz, transferido a Minsk; la elección de Mons. Daniel como nuevo Patriarca de la Iglesia ortodoxa de Rumania; el nombramiento del primer Superior ruso para la comunidad asuncionista de Moscú, y finalmente, la llegada de la maqueta del “Folleto Misión de Oriente”, que ya se publicará en breve y que sin duda vosotros no dejaréis de dar a conocer y difundir.
Con el corazón lleno de entusiasmo – nuevo o renovado – hacia la Misión de Oriente, “encomendémonos mutuamente y encomendemos toda nuestra vida a Cristo, nuestro Dios” (Divina liturgia de San Juan Crisóstomo).
Fraternalmente,
André Brombart aa |